No podemos mirar. Así está diseñado.
Tus claves se generan en tu dispositivo y nunca salen de él. Nuestros servidores ven una clave pública, nunca un nombre. No podemos entregar lo que nunca recopilamos.
Qué guardamos, en detallePangea era el supercontinente: todas las costas se tocaban, sin fronteras en ninguna parte. El primer internet también era así. Tomamos el nombre porque queremos recuperar ese internet.
La web de hoy está llena de fronteras y vigilantes. Somos un equipo pequeño construyendo la VPN que queríamos que existiera: privada por arquitectura, sin dueños y honesta sobre su tamaño.
Una sola masa de tierra. Sin fronteras.
Luego se fue separando.
Las costas aún encajan.
Tus claves se generan en tu dispositivo y nunca salen de él. Nuestros servidores ven una clave pública, nunca un nombre. No podemos entregar lo que nunca recopilamos.
Qué guardamos, en detalleSin sociedad matriz, sin red publicitaria, sin inversores. Las suscripciones pagan los servidores y el desarrollo. Ese es todo el modelo de negocio.
Somos lo bastante pequeños como para que tu mensaje llegue a la persona que va a construir la solución. Sin números de ticket ni niveles de soporte.
Londres, Ámsterdam y Nueva York: máquinas alquiladas que configuramos nosotros mismos, y más ciudades cuando la gente las pide. App de escritorio hoy; móvil en camino.
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